Desde hace algun tiempo se ha hecho evidente que el docente debe cambiar las practicas de su trabajo cotidiano para lograr un trabajo mas interesante tanto para él como para sus estudiantes, todo esto lleva a reflexionar acerca del trabajo pedagógico dentro del aula, y esto permite ampliar la mirada para buscar nuevas formas de abordar el trabajo dentro del aula.
Cuando el docente decide trabajar orientando procesos de investigacion dentro de la escuela debe en primera instancia replantear su rol. Por un lado debe renunciar a la necesidad de ser el poseedor del conocimiento y en muchos casos de las verdades absolutas, como tambien dejar se ser un transmisor de conocimiento, esto implica que debe asumir nuevos riesgos, plantearse nuevos retos, debe observar su entorno y observarse continuamente con una mirada critica. En este nuevo proceso debe orientar el proceso de los jovenes y niños, acompañandolos, creando una atmosfera de confianza a su alrededor pero a la vez de desafio sin permitir que se sientan desanimados, afianzando su autoestima , animandolos en sus nuevas busquedas, pero tambien sintiendose un aprendiz dentro de este proceso, lo que le permitira una mayor cercania con ellos.
Asi mismo debe cambiar el rol de estudiante, ya no puede tener una actitud pasiva frente al conocimiento esperando que el docente le de todo. De la mano del docente él debe descubrir sus errores, debe buscar estrategias que lo lleven a dar respuesta a sus interrogantes, afianzando su seguridad personal sin esperar la aprobación del docente, debe poner en juego su creatividad e imaginación, buscando ayuda cuando la necesite, y viendo cada obstaculo como un nuevo desafio que lo llevara a plantearse otros interrogantes o a nuevos aprendizajes.
Por otro lado tanto el estudinate como el docente deben ver el error como una oprotuinidad inmejorable de encontrar nuevas estrategias de busqueda.
Consuelo Cediel
Comparto tus pensamientos, aunque percibo la necesidad de poner más en juego aspectos que el proyecto mismo va enunciando y hallazgos que intuyes potentes. Tanto para los maestros como para los estudiantes, la investigación es la ocasión para un despertar, una chance para poner en común las pasiones que mueven los procesos formativos. De ahí reconocer los procesos en los cuales se ven involucrados los niños y jóvenes y también apercibirse de las exigencias que le plantea especialmente al maestro la experiencia investigativa, como un razón sensible de ser que le abre opciones para afirmar su trabajo y esencialmente para afirmarse en la vida.
Andrés Fonseca